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Entrevista. Verano de 2007

ENTREVISTA a ARTOMATICO

“El concepto de Artomatico 
es libertad con el sonido”

(c) Artomatico.com/ Silvia Calado 2007

¿Cómo nace el proyecto Artomatico?

Artomatico nace después de tocar en grupos la batería, de trabajar sonido y de disfrutar a veces más en el estudio que con las limitaciones que tiene poner de acuerdo a mucha gente para hacer algo común y de descubrir que, al final, no es lo más brillante que pueden ofrecer cuatro personas, sino el término medio.

¿Qué concepto busca?

La idea de Artomatico es jugar con los sonidos como los pintores juegan con los colores y liberarse de las limitaciones de géneros, de sonidos, de academicismos, de complejos... Se trata de recuperar la ilusión del juego y de la investigación musical. Y como no tienes que justificar el discurso, sino que vas buscando y encontrando, es una evolución más rápida, más satisfactoria. Gráficamente, la idea sería pintar con los sonidos. 

¿Y cuál es el resultado de ese ‘juego’?

Establecer líneas de trabajo para no tener que estar atado a un concepto. El concepto es libertad con el sonido. Y si se va a hacer algo en directo, significa espacio para la improvisación y para que suceda algo cada vez, sea cual sea el estilo que estés tratando en ese directo. Quiero que esté vivo, que sea como cocinar, que cada día salga la comida de una forma, que no sea cada día el mismo CD. A mí me aburrió muchísimo la falta de espacio al tocar en grupos de rock. Y cuando estás en músicas más libres, la libertad suele traducirse en meter más palos por segundo y más notas por segundo, es casi peor que lo otro.

¿Cómo es el proceso de creación de la música?

Es muy juguetón. Hay dos procesos. Uno viene de la cabeza, lo escuchas o lo ves en la cabeza y luego buscas ejecutarlo con las máquinas o con lo que sea. Y hay otro mucho más accidental; vas encontrando notas o sonidos y te quedas con ellos. Y es como si te metieras en una nevera llena de comida, un día te apetece dulce, otro te apetece salado y otros sólo te apetece agua o quemar la nevera. Incluso cuando se trabaja con la idea previa de buscar algo, en un concepto o sobre una idea muy fuerte a la que te mantienes fiel, todos los hallazgos y accidentes los sigo al cien por cien, no significa que me desvíe. Torturo mucho el sonido y pruebo mucho los límites. Y pierdo mucho tiempo dándole vueltas a cosas ilegibles que te dan placer en los oídos o te despiertan curiosidad o te llaman la atención. 

¿El tiempo que empleas en cada tema es proporcional al resultado?

No, nunca. Hay cosas en las que llevo dos años, atascado pero entretenido quizás en buscar respuestas, y hay otras cosas que se han hecho en una tarde. Y no son ni mejores ni peores. Generalmente, pego un tirón inicial muy fuerte, como del ochenta y cinco por ciento, y el quince por ciento restante, hasta estar satisfecho, puede llevarme un año. 

¿Depende de la exigencia? ¿De la autocrítica?

Se trata de ponerte en manos del que lo va a oír o como si tú mismo lo estuvieras oyendo en otro disco. Y no dejarte llevar por la pereza porque a veces lo que más te cuesta es la última vuelta. La curva de productividad baja un montón en esa fase. Aunque si lo cortas ahí, quizás quede más vivo, más crudo. La perfección... no sé, no trabajamos para una marca de calculadoras. No creo que a un humano se le vaya a hacer un esguince en el cerebro por que pasen determinadas cosas. De todos modos, en muchos discos convencionales pasan cosas horrorosas, como ediciones nefastas, reverberaciones mal puestas, planos de sonido mal situados... y al productor le parece bien y quien los compra, en general ni se lo cuestiona. La satisfacción es respecto a ti mismo, que si lo oyeras fuera  de tu estudio te dijera algo, te llamara la atención, te entretuviera, te cautivara o al menos fuera buena compañía. Hay una huida de lo que es absolutamente predecible, de lo que te derriba por aburrimiento. 

¿Qué equipo usas? ¿Cuál es tu relación con el instrumento?


Uso programas que integran bastantes elementos: instrumentos,  secuenciadores y samples. No uso mucho el estudio de 
grabación por pistas tradicional, me gusta más trabajar patrones porque encontrando los patrones, se desarrollan los temas.
 Y luego para tocar con las manos, controladores manuales. Generalmente lo que me lleve más rápido a lo que quiera escuchar. 

¿Ha sido fundamental el acceso a las nuevas tecnologías aplicadas al sonido para la gestación de Artomatico?

Sí, aunque quizás antes de tener esta tecnología a mano, se podría haber desarrollado el proyecto con otro resultado, dando muchas más vueltas y liándote con cintas, multipistas, cajas de ritmo y algunos secuenciadores más antiguos. Pero creo que otras máquinas dan otro resultado y otra forma de pensar. Quizás ahora la infinitud de posibilidades te para mucho. Cuando estás limitado, te restringes a unas pautas, tienes el camino más delimitado. Aunque estar prácticamente ilimitado tiene una complicación añadida: es más difícil elegir entre mil que entre diez. Es como si fueras a un cásting y tuvieras que ver forzosamente las caras de mil actores. Tampoco significa que tengas mejores actores que si eligieras entre cinco. 

Artomatico trabaja en varias direcciones...

Me gusta trabajar como en proyectos, en carpetas, como si fueran series. Generalmente, cuando buscas e investigas algo,
 cuando vas tras un concepto, encuentras muchas más cosas que te inspiran y te hacen buscar más. Te ocupan, te entretienen,
 te obsesionan y te hacen generar muchas cosas nuevas en la cabeza.

· world music

Al trabajar con world music tienes melodías, timbres y ritmos que no son los occidentales de la radiofórmula, sino otro tipo de compases, de armonías, voces no profesionales, grabaciones antiguas... Sólo escuchando te vienen mil ideas. El concepto de lo que es música, armonía, de lo que es o no un instrumento, es meramente cultural.

· flamenco

Trabajar con flamenco es muy curioso porque es una música con muchas normas. Y yo la única norma que sigo es respetar el compás del flamenco en los temas que van según patrones clásicos de este género, más que nada por tener algún canal de comunicación con los músicos. Esta es la norma que permite comunicarte con otros músicos sin constreñirte en esa música, es como definir unas pautas del juego. No me he preocupado de las armonías, de las estructuras, pero sí se respeta el compás, que es una parte muy atractiva para todo el mundo que lo oye. Y con electrónica nunca se había entendido el compás del flamenco. Simplemente, se habían hecho cosas muy básicas, se le había quitado toda la vida. 

La forma de cantar en flamenco viene dada porque los compases son muy largos, las medidas son distintas, muy especiales y, por tanto, no vale con poner debajo un bombo a cuatro por cuatro machacando para hacerlo más universal. Son músicas populares que tienen una impresionante riqueza rítmica. Y ahora mismo estamos viviendo como una muerte absoluta del ritmo, estamos atrofiados, como si el oyente se fuera a perder, como si se fuera a partir un pie o no pudiera bailar diferentes compases. Además en el flamenco hay muchas formas de entender un mismo ritmo. 

· colaboraciones

Otra vía es la colaboración con músicos, como el disco del percusionista hindú Nantha Kumar. Y es un camino de total implicación con el ritmo. Él ha grabado con toda libertad lo que ha querido y yo sobre las frecuencias, sonidos, ecos y caminos que crea su propia interpretación, le he generado los acompañamientos. Casi todo procede de sus propios sonidos, los mismos que ha generado su instrumento con sus propias manos. También hay acompañamientos externos que se pueden identificar con instrumentos de rock o de electrónica.

En el caso de la colaboración con el jazzista Jorge Pardo, se trata más de ofrecer unas pinceladas, un par de 
ingredientes para su receta y que él cocine como quiera. Si a otros músicos les parece bien este tipo de colaboración,
por mí perfecto, me gusta que pueda cocinar otro con un par de ingredientes que le dé para su uso, aunque sea sólo un 
ritmo o un sonido.

· libre

Y lo demás es trabajar con libertad total, que creo que es la línea más importante. Los proyectos de género tienen la virtud de que son más legibles y clasificables, y eso es una ventaja si quieres que alguien lo escuche. La vía libre experimental total lo mismo resulta tan privada que no tiene mayor interés. Otra cosa es trabajar para imágenes, como un juego de encajar piezas, es divertido y tienes que ser legible y buscar una expresión, tienes que encontrar como un lenguaje común. Ahora mismo no sé lo que me interesa más, está bien vivir el laboratorio y también la calle.

¿Qué músicos te influencian?

Te inspiran algunos de los que a veces oyes cosas por ahí y no sabes ni como se llaman. Y luego hay otros que están siempre ofreciendo caminos y formas como, por ejemplo, Four Tet, que me gusta mucho como trabaja, pues sin ser rock es casi rock en cierto sentido. También hay gente que trabaja de forma muy divertida con el ritmo y el sonido como Amon Tobim o Squarepusher. También gente de pop que hace cosas muy concretas, muy claras, muy cuidadas de sonidos, como Bjork o Portishead, donde hay un cuidado estético absoluto. En otras cosas que no tienen nada que ver con la electrónica, también hay cantidad de búsqueda sonora, como en el caso de Tom Waits. Y en abrirte ventanas a ritmo y otras cosas, los discos de Coltrane, que son como una enciclopedia de todas las formas en las que puede dividir el tiempo un ser humano o algo así. 

¿Y del flamenco, cual es el ingrediente menos conocido?

Del flamenco me inspiran el ritmo y las voces. Y pasa como en muchas músicas populares, que hay voces impresionantes de una expresión muy fuerte y con mucho poder. Pero no son voces de las que ahora se llamarían profesionales, sino que son perfectamente expresivas. Me gusta la importancia de primar la expresión sobre la precisión del academicismo musical, que es la muerte de casi todas las músicas. Quiás todo este concepto del virtuosismo no es más que una historia más de exclusión, de elitismo, o la forma más tonta y objetiva de medir el mérito. Todo lo que se hace con una verdad, equivocada o no, está bien.

Lo que más me gusta es el misterio del ritmo en el flamenco. Aunque entiendo que los ritmos han llegado por las estructuras de las letras, esas ‘partituras’ rítmicas se han vuelto populares, han llegado a manos del pueblo. Ya, posteriormente, se han tratado y se ha hecho un trabajo intelectual sobre ello. Aún así, la raíz ya tenía ese tipo de ritmo, de lenguaje y de estructura. Y es absolutamente fascinante. Cantar sobre soleá, seguiriyas... Si lo piensas un poco... Si lo hubiera diseñado un compositor contemporáneo sobre una partitura, le hubieran dado un Nobel. 

Y me gusta que estando en España, puedas encontrar un punto de comunicación con músicos muy vivos, muy buenos, que son los que más me gustan. Hay muchos músicos que son muy de la calle y autodidactas pero, aún así, son virtuosos impresionantes, pero no imposibles de entender, sino directos, comunicativos. Y también me sorprende el baile , sobre todo porque me resulta totalmente ajeno, soy una persona sin el impulso de bailar. Aunque sí me gusta hacer bailar. El punto común de comunicación va a ser la clave: trabajar sobre el ritmo y que músicos que no se han visto antes puedan improvisar, cantar, bailar y tocar. Eso es la leche y sucede en esa música todos los días. Muchos grupos de flamenco se montan de un día para otro porque conocen y tienen interiorizadas las pautas. 

¿Cuál es el concepto del directo de Artomatico?

Flamenco Artomatico va a ser un espacio de comunicación y de improvisación basado en el ritmo de los palos flamencos. Y que músicos de distintos géneros y distintos orígenes, que conozcan el flamenco, puedan trabajar sobre ello prescindiendo o no de la estructura de los palos. Sería una formación variable y variada... Cuanto más variada, más cosas sucederán.

¿Qué esquema tiene la formación?

Se puede trabajar con músicos que conozcan muy bien el ritmo como Nantha Kumar o algún percusionista que haya investigado en el ritmo flamenco, como Nacho Aromany. Aparte de voces, que siempre se puede situar una voz, algún instrumento melódico que conozca las estructuras. Lo que sí nos va a dar libertad, es no juntar varios instrumentos melódicos porque entonces sería imposible. Puedes tener uno rítmico, un melódico y la electrónica. Puedes tener baile y cante y un melódico; pero no se puede estructurar como un grupo porque lo tendrías que preparar casi al cien por cien y sería imposible la improvisación. Ese sería el juego, que haya libertad, que sucedan cosas. 

¿Va dirigido a un público concreto?

Creo que está dirigido a todo ese público que disfruta con las distintas tendencias esperando experimentar cosas diferentes en su vida, que va a los festivales a ver qué sucede. Y unas cosas les gustan, y con otras se salen y cambian de carpa. No es para gente que sea apasionada de un género concreto como el flamenco o que conoce la última etiqueta de la electrónica. Sí le puede llegar a gente joven a la que le gustan ciertas cosas de flamenco y le apetece algo más arriesgado, más contemporáneo y que juegue con el sonido. También puede vencer el rechazo de gente que no iría a un concierto de flamenco pues, en realidad, se trata de usar ciertos elementos del flamenco, del jazz o de lo que venga. 

¿Sería adaptable a distintos espacios?

Cuando se trabaja con electrónica creo que es la condición, que vaya desde lo mínimo, un tío con una máquina, a tener veinte en escena, según lo que montes. Hay que aprovechar las ventajas de las herramientas con las que trabajas, no como un grupo de rock que siempre tiene que llevar a los mismos cinco tíos y un peluquero. Artomatico es un espacio de música electrónica. Uno de los factores es que cautive, no es bailar todo el rato, es que interese y que mantenga el interés si te atrae mínimamente el sonido y el ritmo, no se trata de dar vueltas al mismo sonido una hora. Con Artomatico van a ocurrir cosas, aunque nos tiren piedras.

(c) Artomatico.com/ Silvia Calado 2007mailto:info@artomatico.com?subject=web%20artomaticoshapeimage_3_link_0
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